
Cruz Azul remontó 1-2 a Pumas, en una final de película, en la gran final del Clausura 2026, con un tanto de Rodolfo Rotondi al 95’, quien ahora tuvo su revancha, tras convertirse en el héroe para darle la décima estrella a La Máquina, en el Estadio Olímpico Universitario.
Los celestes fueron fiel a su estilo. Un fútbol ofensivo y con posesiones largas. Tuvieron varias oportunidades de abrir el marcador, pero Keylor Navas seguía demostrando su enorme capacidad con varias atajadas.
El conjunto auriazul pegó primero en el marcador. Luego de aprovechar un contragolpe donde, Gonzalo Piovi erró en un despeje para dejarle el balón a Robert Morales, quien no la pensó dos veces para rematar de primera afuera del área y mandar el balón a las redes al 31’.
La ilusión estaba a tope para romper la sequía de 15 años para Universidad. El estadio se volvió un hervidero. Después llegaba la mala suerte para los celestes debido a que José Paradela tuvo que salir por un dolor en las costillas.
Sin embargo, en la segunda parte los cementeros empataron. En una jugada por la izquierda donde Rodolfo Rotondi buscó a Christian Ebere, pero Álvaro Angulo rechazó y le pegó a su compañero Rubén Duarte el autogol al 54’.
Minutos más tarde Adalberto Carrasquilla salió por lesión. Después de un choque con Amaury García. Por lo que, quedaba pocas opciones de cambio para los universitarios.
Parecía que la final se iba a ir a los tiempos extras. No obstante, Uriel Antuna se fue expulsado al 93. El silbante se fue al VAR, y confirmó el pisotón hacia Jeremy Márquez, para entonces mandarlo a las regaderas.
La Máquina olía sangre ya siendo uno más en la cancha. Y fue al 95’ después de una serie de rebotes del área, donde ‘Rodo’, se encontró el esférico para dar una media vuelta para el gol del campeonato y enmudecer el Estadio Olímpico 68.
Cruz Azul no daba la vuelta olímpica como visitante desde el invierno de 1997, ante León. Además, esa había sido la última vez que un técnico mexicano salía campeón de Liga con la Máquina. Ahora, fue turno de Joel Huiqui para de darle la gloria a los cementeros desde el banquillo.