En el debut del siempre considerado caballo negro Suiza, se plantó en los primeros minutos muy analítico para ver que podía hacer la selección de Catar y como sería el ritmo del juego. Poco a poco los europeos tomaron el control del balón y en una mala salida del guardameta catarí, el árbitro marcó penal.
Embolo y su primer gol
Con un penal bien cobrado y a la derecha del guardameta, el suizo mando el balón al fondo de la red al 17´ y se pronosticaba una victoria para los suizos en esos momentos que estaban llegando constantemente al arco rival. Suiza tenía el balón, pero Catar se plantó bien atrás y no dejó tener muchas ocasiones claras.
El ritmo del juego siguió igual hasta la segunda mitad, todo era posesión de los suizos, pero no sabían qué hacer con él. A pesar de que iban ganando, se sentía impotencia porque debían ganar por más goles y lo merecían. Catar parecía contento con la derrota por más loco que suene.
Poco a poco Catar fue finalizando jugadas que si bien no se sentían de peligro, era ya un avance y todo parecía plan de Lopetegui para buscar solo una que le diera el empate que de igual forma era un resultado justo, pues Suiza no propuso más allá de tiros lejanos ante el cerrojo de los asiáticos.
Drama al final del encuentro
Cuando todo parecía que terminaría en victoria para Suiza, un centro perfecto colgado al centro de área fue rematado por Boualem Khoukhi y mando la pelota al fondo. Los catarís se volvieron locos y se apreciaba la incredulidad de los europeos, el partido era suyo y se les fue de las manos al último minuto.
Aunque hubo aún un minuto más de juego, no paso nada más y el árbitro pitó el final del encuentro, sellando el empate que le sabe a victoria a los de Asia, pero con derrota para Suiza. En general, fue un encuentro rudo y lento, pero con un gran final que hizo sentir un ambiente mundialista único.