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A Ras de Campo: La obligación de Chivas por ser campeon

En Guadalajara ya no alcanza con ilusionar. Tampoco con jugar bien, clasificar directo a la Liguilla o quedarse cerca del campeonato. Después de nueve años sin levantar un título de Liga MX, la exigencia para Chivas es una sola: ser campeón.

El Clausura 2026 dejó señales positivas. Gabriel Milito logró construir un equipo competitivo, sumó 36 puntos, firmó uno de los mejores torneos en la historia reciente del club y llevó al Rebaño hasta las semifinales. El problema es que en Chivas los proyectos no se miden por buenas sensaciones, sino por trofeos.

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La realidad es que el Guadalajara comienza el Apertura 2026 en una posición que no tenía desde hace tiempo. Mientras América sigue buscando acomodar plazas de extranjeros para reforzarse, Cruz Azul aún trabaja en ajustes tras el campeonato y Monterrey atraviesa una etapa de mayor cautela económica, el Rebaño es el único de los llamados grandes que realmente se movió en el mercado.

Las llegadas de Kevin Castañeda y Jordan Carrillo no garantizan campeonatos, pero sí elevan el nivel de una plantilla que ya venía compitiendo. Castañeda aporta goles, dinámica y llegada desde segunda línea; Carrillo suma desequilibrio, juventud y una proyección que lo colocó incluso en la conversación rumbo al Mundial de 2026.

Pero más allá de los refuerzos, el principal activo de Chivas parece estar en el banquillo. Milito ha logrado algo que durante años fue una deuda pendiente: construir una identidad. Hoy el Guadalajara sabe a qué juega, tiene una idea clara y un grupo convencido de ella. Eso no asegura títulos, pero sí lo convierte en un candidato legítimo.

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La presión también juega. El próximo 28 de mayo se cumplirán diez años del último campeonato rojiblanco. Para una institución acostumbrada a presumir grandeza, una década sin Liga resulta demasiado tiempo. Más aún cuando Cruz Azul ya lo superó en títulos oficiales y Toluca lo alcanzó en campeonatos de Liga.

Por eso este torneo es diferente. Ya no se trata de reconstruir, de tener paciencia o de confiar en un proceso. Chivas ya pasó esa etapa. El proyecto está armado, el entrenador tiene respaldo, llegaron refuerzos y la afición volvió a creer.

Ahora toca dar el siguiente paso.

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Porque para un club como Guadalajara, competir es una obligación. Pero después de nueve años de espera, pelear por el título también lo es.

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