España coronó un torneo excepcional, con tan solo un gol recibido y no un despliegue de fútbol espectacular; sin embargo, efectivo y ejecutado casi a la perfección en función de su Modelo de su Juego, ha alcanzado su segundo título mundial de fútbol. Aquí te describimos las claves de tan enorme logro.
1. La intención de ganar
Mientras que España salió desde el minuto uno con la intención de lastimar, de ganar, de ofender futbolísticamente hablando, Argentina no tuvo propuesta alguna desde el inicio, simplemente contenía a una España decidida.
2. Fidelidad absoluta al Modelo de Juego.
España no cayó en las provocaciones ni en el planteamiento físico propuesto por Argentina. El equipo dirigido por Luis de la Fuente monopolizó el balón, registrando un 68% de posesión y 852 pases frente a los 464 de la Albiceleste, emulando la paciencia y el ritmo del histórico campeonato de 2010. Una escuadra que se asocia en todos los rincones del campo y que incluso a veces abusa y por un toque de más, se pierden de disparar al arco.
3. El héroe inesperado y la conexión letal
El gol de la victoria llegó en el minuto 106 de la prórroga por obra de Ferran Torres, quien había ingresado desde el banquillo de suplentes. La jugada se gestó mediante una gran asistencia de cabeza de Nico Williams, rompiendo por fin el muro defensivo argentino en el segundo tiempo extra.
4. La expulsión de Enzo Fernández
Aunque España ya dominaba 11 contra 11, el panorama cambió definitivamente al minuto 90+3. El mediocampista argentino Enzo Fernández recibió una tarjeta roja (por doble amonestación) tras una dura entrada sobre el central Pau Cubarsí. Esto obligó a Argentina a jugar toda la prórroga en inferioridad numérica.
5. Anulación total del ataque argentino
El bloque defensivo liderado por el joven de 19 años Pau Cubarsí y el experimentado Aymeric Laporte neutralizó por completo a las estrellas rivales. La estadística más demoledora de la final fue que Argentina registró cero disparos a portería en los 120 minutos de partido, dejando a Lionel Messi y Julián Álvarez sin opciones claras de peligro.
6. Resistencia monumental del “Dibu” Martínez
Si el partido llegó sin goles al tiempo extra o si no fue más abultado, fue gracias al arquero argentino Emiliano Martínez. El “Dibu” atajó un total de 11 disparos francos a puerta, la mayor cantidad registrada por un guardameta en la historia de las finales de la Copa del Mundo, evitando una goleada en el tiempo regular.