Ojo con lo que está pasando en Chivas, porque mientras el equipo juega bien y lo hace teniendo un estilo, hay un nombre que no solo sostiene, sino que empieza a empujar la historia hacia otro lado, y ese es Armando González.

Y es que lo suyo ya no es racha, tampoco casualidad, porque cuando un delantero liga torneos siendo determinante, cuando repite cifras y además las mejora, entonces ya se habla de otra cosa. González volvió a aparecer ante Pumas, firmó un doblete y no solo rescató al equipo, sino que llegó a 24 goles en el último año futbolístico, una cifra que, en un club como Chivas, empieza a pesar.

Además, no se trata solo del acumulado, porque en el Clausura 2026 volvió a colocarse en la cima, alcanzando 12 goles que lo tienen como líder de goleo, repitiendo lo que hizo el torneo pasado, donde también terminó como el máximo anotador. Es decir, no solo está compitiendo, está dominando su posición.
Ahora bien, el dato que realmente pone todo en perspectiva es el siguiente, porque González está a nada de meterse en los registros históricos del club, ya que tiene a tiro la marca de 27 goles que firmó Jaime Cid en la temporada 1981-82. Está a solo tres tantos de alcanzarlo, una distancia corta si mantiene el ritmo que ha mostrado, y considerando cómo viene, no parece descabellado pensar que lo supere.

Y aquí es donde el contexto se vuelve más interesante, porque en el camino ya dejó atrás nombres que no son cualquier cosa dentro de Chivas, como Omar Bravo, Javier Hernández o Salvador Reyes, lo cual no solo habla de su momento, sino del impacto real que está teniendo en el club. No es un buen torneo, es una temporada que empieza a compararse con las mejores.
Ahora, llevándolo a un plano más amplio, su momento ya no es solo tema rojiblanco, porque lo que está haciendo lo mete en la pelea grande de la Liga MX. De hecho, si mantiene este ritmo, podría firmar un bicampeonato de goleo, algo que no consigue un mexicano desde Jared Borgetti a inicios de los 2000. No es un dato menor, porque habla de una consistencia que pocos han logrado.
Incluso a nivel internacional Sub-23, sus números lo colocan por encima de varios nombres que hoy acaparan reflectores, lo cual refuerza la dimensión de su temporada. Y entonces, inevitablemente, aparece otro tema: la Selección.

Porque en un contexto donde hay delanteros consolidados como Germán Berterame, Santiago Giménez o Julián Quiñones, González levanta la mano con argumentos, no con promesas. La diferencia es clara, mientras otros llegan por nombre o trayectoria, él llega en racha, y cuando un delantero entra en ese estado, suele ser peligroso ignorarlo.
Por lo pronto, ya está donde quería, cerca de una marca histórica, liderando la liga y cargando con el peso ofensivo de uno de los clubes más exigentes del país. Falta ver si esto es el inicio de algo más grande o solo el mejor momento de su carrera.
Pero de entrada, lo que está haciendo ya obliga a tomarlo en serio. Y en Chivas, eso no pasa todos los días