A cuatro meses del Mundial 2026, la Selección Mexicana enfrenta un escenario complejo, debido a que nueve futbolistas están lesionados y varios de ellos son piezas importantes del proyecto de Javier Aguirre, quien admitió estar al tanto y preocupado por la recuperación de sus dirigidos.

El caso más sensible es el del capitán, Edson Álvarez, operado del tobillo tras una recaída. Se estima un mes de baja, lo que lo deja fuera de los amistosos de marzo. También inquieta la situación de Santiago Giménez, intervenido del tobillo derecho y con 112 días sin actividad con el Milan confían en que reaparezca pronto, pero su ritmo competitivo está en duda.
En rehabilitación prolongada está Luis Chávez, ausente durante 236 días por rotura de ligamentos, ya en la recta final con el Dinamo Moscú. Similar panorama vive Rodrigo Huescas, con 118 días fuera tras lesión ligamentaria; su regreso luce apresurado. Más comprometido parece el Jesús Orozco Chiquete, prácticamente descartado.

A la lista se suman Gilberto Mora (pubalgia), César Huerta (operado por pubalgia) y Alexis Vega (limpieza de rodilla), todos en procesos de recuperación con tiempos ajustados y con bastantes dudas en su nivel.
Aguirre fue claro al decir quien no esté al cien por ciento no será convocado. A diferencia de procesos anteriores, no habrá excepciones.
El problema no es solo médico, sino competitivo, debido a que varios titulares llegarían sin continuidad ni ritmo.