El Estadio Azteca que durante algunos meses llevará el nombre de Estadio Banorte albergará su tercera Copa del mundo, convirtiéndose así en el único estadio de la historia en ser sede de tres Mundiales.
Ubicado en la Ciudad de México, el inmueble cuenta con una capacidad aproximada de 83,264 mil espectadores, lo que lo coloca entre los recintos más grandes del país, el tercero más grande de América y uno de los más importantes a nivel mundial.
El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca. Su construcción inició en 1962 como parte del proyecto que buscaba obtener la sede de la Copa Mundial de la FIFA 1970.

Antecedentes
El 26 de febrero y el 17 de marzo de 1956, México Organizo el II Campeonato Panamericano de Futbol, el primer torneo internacional de gran magnitud celebrado en el país.
El partido inaugural, entre la selección de México y la selección de Costa Rica, evidencio un problema que cambiaría la historia del futbol mexicano: el entonces máximo escenario del país, el Estadio Olímpico Universitario, fue completamente rebasado.
Aunque su capacidad era de 73 mil espectadores, ingresaron más de 100 aficionados. Afuera del inmueble, más de 40 mil personas intentaban entrar sin boleto. La magnitud del fenómeno superó la capacidad de las autoridades y dejó claro que México necesitaba un estadio mucho más grande.
El furor fue tal que el Departamento del entonces llamado Distrito Federal solicitó a Telesistema Mexicano “Televisa” la transmisión de los encuentros. Así, el 4 de marzo de 1956 se emitió el primer partido de futbol televisado en México: el duelo entre México y Perú.
La narración estuvo a cargo de Daniel Pérez Arcaraz y Antonio Andere a través de canal 5, bajo la dirección de Roberto Kenny y con el apoyo de 20 técnicos. El impacto fue inmediato: la transmisión alcanzó las cuotas de audiencia más altas registradas hasta entonces.
Aquel torneo no solo marcó un precedente en la historia del futbol nacional, sino que sembró la necesidad de construir un estadio a la altura de la pasión mexicana. Esa idea, años después tomaría forma en el Estadio Azteca.
La visión empresarial detrás del coloso
El magnate televisivo Emili Azcárraga Milmo, consiente del crecimiento exponencial del futbol en México y del impacto que comenzaba a tener la televisión en los espectáculos deportivos empezó a diseñar una estrategia para capitalizar es pasión creciente.
El primer movimiento fue determinante: el 22 de julio de 1959 adquirió al Club América, el equipo con mayor presencia en la Ciudad de México en ese momento.
Los altos promedios de asistencia y los llenos constantes en el llamado “Clásico de Clásicos” ante el Club Deportivo Guadalajara eran un locura total dentro del inmueble de la calzada de Tlalpan.
Azcárraga no pensaba en pequeño. Su visión era clara: construir un estadio moderno, monumental, el mejor de México.
A mediados de 1961, Guillermo Cañedo de la Bárcena terminó de convencerlo de dar el paso definitivo. La propuesta no solo contemplaba edificar una nueva casa para el América, sino crear un recinto capaz de posicionar a México candidato serio albergar una Copa del Mundo.
La idea ya no era únicamente deportiva: era estratégica, política y mediática.
El origen del nombre
La elección del nombre del nuevo estadio no fue una decisión unilateral, sino un ejercicio que involucró directamente a la ciudadanía. A través de un concurso nacional difundido mediante el servicio postal mexicano, aficionados de todo el país enviaron sus propuestas para bautizar al inmueble.
El mecanismo era sencillo: el nombre que recibiera más propuestas sería el ganador. En caso de empate, se reconocería a la primera persona que lo hubiera registrado conforme al orden de llegada de cartas.
El ganador fue Antonio Vázquez Torres, originario de León, Guanajuato, quien propuso el nombre “Azteca”, una denominación que evocaba identidad, grandeza e historia nacional.
Como reconocimiento. Vázquez Torres recibió el derecho a utilizar dos asientos en zona de plateas durante 99 años, un privilegio simbólico que lo convirtió, técnicamente, en el hombre que dio nombre al Coloso de Santa Úrsula.
Inauguración
El 29 de mayo de 1966 quedo marcado como el día en que abrió sus puertas el Estadio Azteca. La ceremonia inaugural fue encabezada por el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, acompañado por el presidente de la FIFA, Stanley Rous; el regente capitalino Ernesto P. Urunchurtu; y el empresario Emilio Azcárraga Milmo, ante más de 110 mil espectadores.

A las 12:25 horas con 25 minutos de retraso comenzó el primer partido oficial del inmueble: el campeón de México América se enfrentó al Torino.
El primer gol en la historia del inmueble fue obra del brasileño Arlindo dos Santos, quien al minuto 10 firmó un disparo cruzado que se incrustó en el ángulo. Posteriormente, Víctor Mendoza estrelló un balón en el poste que fue aprovechado por Zague para ampliar la ventaja. El conjunto italiano respondió con dos anotaciones de Gualtieri y el duelo concluyó 2-2.

Ese encuentro fue el primero de una serie internacional con motivo de la inauguración, en la que también participaron Atlante, Necaxa, y Valencia FC, disputándose entre el 29 de mayo y el 7 de junio de 1996.
El inicio Oficial de la competencia
El primer partido oficial de un torneo se celebró el 2 de junio de 1966, correspondiente a la Coapa México 1966-67, entre Atlante y Veracruz. El triunfo fue para los jarochos 2-1, con el primer gol oficial de un torneo en la liga mexicana, el autor de ese gol fue marcado por Walter Pereira “Didi” desde el punto penal.
La primera final disputada en el estadio ocurrió el 17 de julio de 1966 cuando el León venció 2-1 a Guadalajara para coronarse campeón de copa.
En liga, el debut se dio el 21 de julio de 1966, con victoria del América 1-0 sobre Necaxa, gracias a un gol de Francisco Mancilla.
La Selección Mexicana pisa el Azteca
El primer partido de la selección mexicana en este escenario fue en un amistoso ante el Tottenham Hotspur el 12 de junio de 1966, con la derrota 1-0. Aquel encuentro representó la despedida del combinado nacional antes de viajar a la Copa del Mundo Inglaterra 1966.
El primer duelo internacional entre selecciones se disputó el 5 de enero de 1967 frente a Suiza, con triunfo mexicano 3-0; el primer gol de un seleccionado nacional en el inmueble fue obra de Vicente Pereda.
En competencia oficial de selecciones, México jugó por primera vez en el estadio el 21 de octubre de 1969, venciendo 3-0 a Bermudas en la Clasificación rumbo al Campeonato de Naciones de la Concacaf Costa Rica 1969.
El Estadio de las grandes finales
El Estadio Banorte es el único inmueble en la historia que ha sido escenario de dos finales de Copa Mundial de la FIFA, en los torneos 1970, y 1986. En esas dos finales históricas, el coloso de Santa Úrsula fue testigo de la consagración de dos de los máximos exponentes del futbol mundial: Pelé en 1970 y Diego Armando Maradona en 1986.

Además, es el estadio que más partidos de Copas del Mundo ha albergado: diecinueve encuentros. Entre ellos destaca el denominado “Partido del Siglo“, la semifinal entre la selección de Italia y de Alemania Federal, donde los italianos se impusieron 4-3 en tiempo extra en uno de los encuentros más memorables en la historia de los Mundiales.

Copa Mundial de 1986: Maradona y Argentina
En 1983, México fue designado como sede de la XIII Copa Mundial de la FIFA, luego de que Colombia renunciara a la organización por problemas económicos.
Tres años después, pese a los devastadores terremotos que sacudieron la capital en 1985, el Estadio Azteca no sufrió daños estructurales graves. El torneo seguiría en pie.
Con ello, el Azteca se convirtió en el único estadio en el mundo en albergar dos finales de Copa Mundo (1970 y 1986), además de ser el inmueble con más partidos disputados en la historia del torneo con 19 en total.
El inicio del Mundial
El partido inaugural se disputó el 31 de mayo de 1986 entre Italia y Bulgaria, con empate a 1-1. Durante la ceremonia protocolaría, el entonces presidente de México, Miguel de la Madrid, fue abucheado por un parte del público, en uno de los episodios más recordados de aquella inauguración.
México tuvo una actuación destacada en fase de grupos
Victoria 2-1 ante Bélgica
Triunfo 1-0 sobre Irak
Empate 1-1 frente a Paraguay
En octavos de final, el conjunto azteca venció 2-0 a Bulgaria, logrando hasta hoy su única victoria en fase de eliminación directa en una Copa del Mundo.
Un momento inolvidable ocurrió en el primer partido del anfitrión: tras una falla del sonido local durante la interpretación del Himno Nacional, los más de cien mil aficionados lo entonaron a capela, convirtiendo el estadio en un solo coro.
El Mito de Maradona
Peo si el Azteca fue histórico en 1970, en 1986 se volvió legendario.
La selección de Argentina disputó en este estadio sus partidos decisivos. En cuartos de final frente a Inglaterra, apareció la figura que marcaría la historia del futbol: Diego Armando Maradona.
Al minuto 51 anotó el polémico gol conocido como “La Mano de Dios”.
Cuatro minutos después, firmó el llamado “Gol del Siglo”: en una escapada desde su propio campo en la que eludió a seis futbolistas ingleses y al arquero antes de definir. Una obra maestra irrepetible.

En semifinales marcó dos goles ante Bélgica y llevó a Argentina a la final.
El 29 de junio de 1986, ante 115 mil espectadores, Argentina venció 3-2 a Alemania Federal, consagrándose campeón del mundo. El azteca volvía a ser escenario de una final mundialista, consolidándose como el templo mayor del futbol internacional.

Rumbo al Mundial 2026
La historia mundialista del inmueble se ampliará al formar parte de las sedes de la Copa del Mundo en 2026. Está proyectado para albergar el partido inaugural y al menos cinco encuentros más, lo que lo convertirá oficialmente en el primer estadio en recibir tres Copas del Mundo.
Un recinto de Récords internacionales
Más allá de las Copas del Mundo absolutas, el estadio ha albergado prácticamente la mayor parte las competiciones de selecciones varoniles organizadas por la FIFA, incluyendo finales de Copa Confederaciones, torneos olímpicos y campeonatos juveniles Sub-20 y Sub-17.
A nivel de clubes, ha sido sede de torneos continentales como la Copa de Campeones de la Concacaf, la Copa Libertadores, la Copa Interamericana y la Copa Sudamericana.
También recibió los Juegos Panamericanos de 1975, ediciones de la Copa Oro, encuentros de la Liga de Naciones de Concacaf y partidos de temporada regular de la NFL.
En el ámbito nacional, ha sido escenario de finales de liga, Copa México, Campeón de Campeones, Liga MX Femenil y divisiones de ascenso.
El estadio no solo es un recinto deportivo: es un escenario histórico que ha trascendido generaciones
En la Cultura Popular
El Estadio Azteca es mucho más que futbol. Con el paso de los años se convirtió en un símbolo cultural profundamente arraigado en la memoria del país.
Es conocido como “El Coloso de Santa Úrsula”, sobrenombre acuñado y popularizado por el cronista deportivo Ángel Fernández Rugama, en referencia a su ubicación en los antiguos terrenos ejidales del pueblo de Santa Úrsula Coapa, en la actual demarcación Coyoacán.
Su influencia también alcanzó la música. El cantautor argentino Andrés Calamaro le dedico la canción Estadio Azteca, una pieza que convirtió al inmueble en metáfora de pasión, memoria y grandeza.
En el ámbito de los videojuegos, el estadio hizo historia al convertirse en 1998 en el primer recinto mexicano incluido por la franquicia FIFA 98 de EA Sports, siendo además uno de los pocos escenarios latinoamericanos representados. Más adelante regresó en FIFA 07 y desde entonces se mantuvo como una presencia habitual en la saga. También apareció en Madden NFL 20, donde incluso puede albergar franquicias trasladadas a México.

En cine tampoco quedó al margen. El Azteca fue escenario de películas como Futbol México 70, documental oficial de la Copa del Mundo; El Chanfle; Atlético San Pancho; Matando Cabos; El Sueño de Iván y El que busca encuentra.
Al ser propiedad de Grupo Televisa, el inmueble ha sido sede constante de eventos televisivos masivos, finales de telenovelas, transmisiones deportivas y espectáculos musicales. Su imagen no solo pertenece al futbol: forma parte del imaginario audiovisual de México