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España 1 Holanda 0. “La Furia” dejó de ser el “ya merito” y se adjudicó la Gran Final de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010

Iker Casillas, el arquero y capitán de la Selección de España, alza la Copa del Mundo de la FIFA, por primera vez en en su historia. Foto: cortesía de The Guardian.

En una noche para la historia del fútbol, España derrotó 1-0 a Holanda en la Gran Final de la Copa de Mundo de la FIFA Sudáfrica 2010, disputada el 11 de julio de 2010 en el imponente Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica ante 84,490 almas. El único gol del partido llegó en la prórroga, sellando la primera estrella mundialista para la selección española en su historia. 

España del 2010, 1 4 3 3, Vicente del Bosque
El once titular del primer título español de Sudáfrica 2010. Imagen: Federico Olvera.

Antes de éste título, el mejor lugar que España había logrado fue un cuarto lugar en Brasil 1950, por su parte, Holanda alcanzó su tercer subcampeonato, mismo lugar que en 1974 y en 1978.

El duelo y el gol que hizo historia

Desde el pitazo inicial, el juego se transformó en una batalla táctica. Holanda y España formaron con un 1-4-3-3, España apostó por el inolvidable “tiki-taka”, buscando dominar el balón y desgastar con pases precisos. Ambos equipos sabían que era la ocasión de sus vidas: nunca antes habían levantado el trofeo. 

Andrés Iniesta impacta la pelota para marcar el único gol de la Gran Final de Sudáfrica 2010. Foto: cortesía de REUTERS/Marcos Brindicci.

Durante los 90 minutos reglamentarios, el marcador permaneció 0-0. España rozó el gol en varias ocasiones: Sergio Ramos, con su empuje característico, al minuto 11 tuvo una intentona al pisar el sector derecho del área penal, profundo, disparó y un defensor envió a tiro de esquina. Pocos minutos después cabeceó solo tras un córner y obligó a una gran estirada del portero neerlandés Maarten Stekelenburg; David Villa, siempre peligroso, probó fortuna desde corta distancia pero vio cómo su disparo era parado por el arquero. 

Al iniciar la segunda mitad, en el 47 de tiempo corrido, Xavi cobró un tiro de esquina que en el vértice del área chica del primer palo prolongó Puyol y Joan Capdevilla abanicó en el palo contrario, se iba una clarísima para “La Roja”.

Holanda, por su parte, también generó tensión: Arjen Robben quedó mano a mano con Iker Casillas en el minuto 62, pero el portero español achicó rápidamente y con la punta del botín, desvió el remate que pudo cambiar la historia de la final. 

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La gran atajada de Casillas en el mano a mano con Robben en el ´62 al desviar con el pier derecho a a tiro de esquina. Foto: cortesía de AFP.

Al ´68 Navas penetró por banda derecha en pleno último tercio mandó un centro de derecha raso, picante que pasó entre las piernas del defensa y le cayó a David Villa en segundo palo quien de zurda remató potente raso, pero la pelota fue rechazada entre el defensor y el arquero a tiro de esquina, otra situación de gol se esfumaba. Casi al final del juego una pelota que picó y la ganó las espaldas a Puyol, quien intentó trompicar al Robben, éste; sin embargo, intentó gambetear, pero Casillas achicó en los albores del área penal y se quedó con el esférico. Así terminaban los 90 minutos.

Los tiempos extra

En la prórroga, la intensidad no bajó. Las piernas pesaban y la tensión se sentía en cada pase y entrada. Al 94 en una transición española Iniesta en pasillo central filtró a Cesc Fàbregas, quien en el duelo contra el arquero disparó y la pelota pegó en el pie izquierdo del mismo cancerbero, otra de gol que se escapaba. Un minuto después, Mathijsen, el defensa lateral izquierdo de la “Naranja Mecánica” en segundo palo remataba un testarazo producto de un tiro de esquina en el que Ramos lo descuidó, pero para fortuna del español, remató por fuera del arco y ahí de desperdiciaba una clara para los Países Bajos.

Hasta que, en el minuto 116, llegó el momento cumbre: En una intentona más de España, quedaron en el último cuarto un 7 versus 4, entre los cuatro españoles, Fernando Torres controló la pelota por banda izquierda a la altura del último cuarto, de derecha mandó un centro en diagonal que fue cortado en la media luna, el rebote le quedó a Cesc Fàbregas en esa mismo espacio, controló y pasó suave al sector derecho del área donde hábilmente se entraba y se había desmarcado Andrés Iniesta quien controló con clase y definió con un derechazo justo antes de la barrida del defensa, un disparo colocado a la esquina izquierda del arco o costado derecho del cancerbero y así dejar sin opciones al mismo Stekelenburg. El estadio estalló, la roja brilló y España finalmente tocó la gloria eterna. 

Iniesta observa como la pelota lleva camino de beso con la red. Foto: cortesía de gainesville.com

Fallas, polémicas y ambiente de guerra

Este partido no fue un simple partido: fue una batalla física al límite. El árbitro Howard Webb repartió 14 tarjetas amarillas, récord para una final de Mundial y una roja directa a John Heitinga (doble amonestación) en la prórroga tras una falta en la media luna a Iniesta y así cortar el peligro. 

Uno de los momentos más recordados y polémicos fue la entrada de Nigel de Jong sobre Xabi Alonso, un patadón al pecho que muchos consideraron merecedor de tarjeta roja directa cuando apenas se jugaba el minuto 27, aunque Webb se conformó con una amarilla. Esto encendió los ánimos y marcó el tono físico del encuentro porque en los primeros 30 minutos de juego ya se habían pegado entre sí varias faltas fuertes por detrás ambos conjuntos.

Casi todos los duelos individuales terminaron en falta y la batalla en el mediocampo fue tan intensa que interrumpió el ritmo de juego. A pesar de esto, ninguno de los errores arbitrales cambió el resultado final, aunque sí quedaron en la memoria colectiva como parte del folclore de este clásico moderno. 

Reacciones de los protagonistas

Tras el triunfo, el técnico español Vicente del Bosque definió el partido como “muy difícil”, alabando la paciencia y el carácter de sus jugadores para aprovechar la oportunidad cuando se presentó. 

Ya con el paso de los años, Andrés Iniesta ha recordado ese gol como un momento “de locura y euforia total, que cambió no solo el partido, sino la historia del fútbol español”, destacando cómo la celebración unió a todo un país en un solo grito de alegría y orgullo. 

El legendario capitán Iker Casillas, en retrospectiva, señaló que esperaba que ese logro quedara “siempre presente” en la memoria de generaciones, recordando la felicidad que ese título llevó a toda España. 

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