Aunque los precios actuales para este Mundial parece desorbitados, hubo un tiempo en el que el futbol era mucho más accesible. En México 70, un aficionado podía ver a Pelé por apenas 30 pesos. Sí, 30 pesos. Una cifra que hoy en día suena casi simbólica, pero en aquel entonces representaba la oportunidad de que la gente viera un evento histórico sin quedar fuera por cuestiones económicas.
México está a punto de hacer historia al ser sede de tres Mundiales: 1970. 1986 y 2026. Sin embargo más de medio siglo no solo ha cambiado solo la forma de organización, sino también la esencia. En 1970, ver una semifinal como un Alemania contra Brasil costaba entre 30 y 80 pesos. El futbol estaba en la cancha, pero también en las gradas, en la gente, en el acceso.
Para la siguiente edición de 1986, los costos aumentaron significativamente, pero seguían siendo razonables. En aquel año los partidos se vendían por paquetes para 13 partidos los cuales tenían un costo de 135 mil pesos de la época unos 300 dólares. Con ese boleto, los aficionados pudieron ser testigos de uno de los momentos más icónicos en la historia del futbol: Maradona con “La Mano de Dios” y “El gol del siglo”. No solo se vio futbol; fueron parte de la historia.
Hoy el panorama es completamente distinto. Para este Mundial, los precios alcanzan cifras que parecen sacadas de otro universo; boletos que rondan los 344 mil pesos y algunos que rozan incluso el millón, dependiendo el partido y la zona. El futbol sigue siendo el mismo en la cancha, pero fuera de ella, el acceso se ha convertido en un lujo.
Y entonces surge la pregunta inevitable ¿El futbol dejo de ser para la afición? Lo que alguna vez fue una fiesta popular que reunía a miles de personas parece cada vez más transformarse en un espectáculo exclusivo, reservado para quienes pueden pagar cifras exorbitantes.
El Mundial es y sigue siendo el evento más importante del deporte, que como cada 4 años reaviva las esperanzas de los aficionados al futbol.