La Selección Mexicana dejó escapar una noche que prometía ser histórica y terminó convertida en un ejercicio de frustración, debido a que en la reinauguración del Estadio Banorte, el equipo dirigido por Javier Aguirre empató sin goles ante Portugal, en un duelo que expuso más dudas que certeza.

El contexto era inmejorable: estadio renovado, ambiente mundialista y un rival de jerarquía. Sin embargo, en el terreno de juego, México ofreció poco, debido a que apostó por resistir antes que competir y cedió la iniciativa a un conjunto portugués que, sin ser contundente, mostró mayor claridad y control del balón.

Portugal impuso condiciones desde los primeros minutos. Con circulación limpia y movilidad constante, encontró en Bruno Fernandes y Joao Félix a sus principales generadores. La jugada más peligrosa llegó con un disparo de Félix que rozó el travesaño, seguido de un remate al poste que silenció momentáneamente el estadio.

México, en contraste, fue intermitente. Álvaro Fidalgo, en su debut, intentó darle orden al mediocampo, pero la falta de acompañamiento limitó su impacto. Raúl Jiménez tuvo escasa participación y Armando ‘Hormiga’ González desperdició la oportunidad más clara del encuentro, evidenciando la falta de contundencia que persigue al equipo.

En la tribuna, la paciencia se agotó rápido, debido a que hubo abucheos, gritos exigiendo cambios y hasta episodios de conducta inapropiada que ensuciaron el ambiente. México evitó la derrota, pero no logró convencer.
