Por: Fernando Luján
La cara del “Rey Midas” lo decía todo; perder duele, hacerlo de último minuto, quema. Con un hombre menos en la cancha, tras volverse loco Camilo Cándido, el Cruz Azul de Martín Anselmi superó al Mazatlán de Víctor Manuel Vucetich con un gol de oro del juvenil Bryan Gamboa.

El sueño de cualquier joven futbolista es entrar en los últimos 10 minutos de un ríspido partido y resolverlo. No se trató de su debut con el primer equipo cementero; sin embargo, sí su primer gol en primera división. Bryan Javier Gamboa Galarza jugaba hasta hace un año en tercera división, ahora, se vistió de héroe en el estadio Ciudad de los Deportes en el debut de La Máquina en el Apertura 2024.
Delantero centro su posición nominal, generación 2002 (22 años de edad) y nacido en Zapopan, Jalisco. Su pierna diestra y su 1,80 metros de altura le otorgan presencia en el área rival.
Quizá salió inspirado en Santiago Giménez: visita inesperada al en el encuentro de Jornada 1, que sin duda, es la representación máxima de conexión entre institución, afición y jugador, que pocas veces se ve en el futbol.

Aunque no con un gol, Andrés Montaño aplicó la “ley del ex” con la asistencia del gol; festejó mesurado con los brazos en alto, quizá para guardar cierto respeto al club que lo acogió en primera división (el entonces Monarcas Morelia).
Le ganaron la partida al “Rey Midas”
Martín Anselmi con la “poca experiencia”, si se compara con la amplia trayectoria de Víctor Manuel Vucetich, dominó prácticamente todo el encuentro. Lo anterior responde claramente a la calidad de plantel con la que goza cada equipo; sin embargo se enaltece cuando se saca la victoria con un hombre menos.
El juego asociativo predomina en el esquema táctico del técnico argentino; los centrales Willer Ditta y Gonzalo Piovi se convierten cada partido en dos mediocampistas más que se suman de buena manera al ataque, esta vez no fue la excepción. Es verdad que las principales llegadas de peligro de los cañoneros fueron precedidas de desatenciones de la zaga celeste; sin embargo, no fueron aprovechadas.
Cruz Azul abusó de los pases entre líneas de los pies de Alexis Gutiérrez, Willer Ditta e Ignacio Rivero, consentidos por la defensa mazatleca que miraba en cámara lenta cómo su portero, Hugo González, se quedó mano a mano con los cementeros en más de una ocasión; el cancerbero evitó una goleada.
La Máquina luce indeleble atrás cuando los toman mal parados; Mazatlán lo entendió a la perfección y formuló la ecuación del contra ataque. Luis Amarilla generó la más clara en el segundo tiempo cuando reventó el travesaño de Kevin Mier.

El partido se hizo viejo y ríspido; la arbitra central Karen Hernández Andrade expulsó al 75´ a Camilo Cándido tras una revisión en el VAR. Fue en la banda derecha que se peleó el esférico entre el número 15 de Mazatlán Bryan Colula y el uruguayo de Cruz Azul; gran colmillo del cañonero que se mostró agresivo sin dejar de disputar la pelota, situación que sacó de sus casillas al número 13 de los locales y pegó tremenda patada al rival.
Naturalmente cambió el ritmo del partido. Martín Anselmi movió sus piezas en el banquillo a pesar de no contar con tres de los cuatro refuerzos hasta ahora, Giorgos Giakoumakis por lesión, Jorge Sánchez por temas administrativos y Luis Romo por decisión técnica. Vaya que le resultó el ingreso de Gamboa.

Tres puntos de oro para Cruz Azul. El equipo ha demostrado continuación de un proyecto que los colocó ya en una final de liga, ahora, han iniciado con el pie derecho en busca de consagrar el buen futbol de la mano de Martín Anselmi.

Difíciles de reemplazar
Es un hecho la salida de Uriel Antuna y Rodrigo Huescas al viejo continente. Ambos jugadores representan una gran asociación en la banda derecha del equipo; a ellos se les une Ignacio Rivero que sin duda buscará en Jorge Sánchez pronta adaptación futbolística para no extrañar a los dos primeros.