EL GENERAL BRIGADIER HUMBERTO MARILES, EL MEJOR DEPORTISTA MEXICANO EN UNA EDICIÓN DE JUEGOS OLÍMPICOS, TRES MEDALLAS EN LONDRES 1948.

Por: Federico Olvera

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Al General Humberto Mariles Cortés, sus grandísimas virtudes lo llevaron a la máxima gloria y también fueron una consecuencia para partir de éste mundo a los 59 años de edad. Fue el primer deportista mexicano en obtener una presea de oro en la historia de los Juegos Olímpicos Modernos y también el único mexica en tener en su haber dos medallas de oro olímpicas en la historia del deporte mexicano.

Obtuvo tres medallas olímpicas en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 en pruebas de equitación. Medalla de Oro en Salto Individual, Medalla de Oro en Salto por Equipos y Medalla de Bronce en la Prueba de Tres Días por Equipo. Es también, Mariles, el único mexicano que ha conquistado tres medallas en una sola edición de Juegos Olímpicos.

Nació en Hidalgo del Parral, Chihuahua el 13 de junio de 1913, hijo del coronel Antonio Mariles y ahijado de Venustiano Carranza. Fue un “dragón”, tal y como se les conoce en el medio militar a quienes estudian y forman parte del arma de caballería.

En la conquista de las medallas de Mariles, “no todo fue miel sobre hojuelas”, meses antes de la celebración de los Juegos Olímpicos, el Presidente Miguel Alemán citó al entonces coronel Mariles para informarle que se cancelaría la participación de México en Londres 1948 en lo concerniente a la equitación, Alemán le dijo textualmente “No pueden ganar. No pueden ganar con éstas carretas de caballos, con ese tuerto”, así se refirió a Arete, el potrillo criollo alazán tostado que sólo tenía un ojo y que había nacido en 1938 en el Rancho Las Trancas, Altos de Jalisco, Colotlán.

El Presidente también se refería a la gira por Europa, la última para el equipo ecuestre mexicano, la cual estaba pactada antes de la justa olímpica; sin embargo, Mariles desobedeció las órdenes, pues venía preparando su participación y la de sus compañeros jinetes por 12 años. Tan pronto habían finalizado los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, a los que el General Lázaro Cárdenas lo había comisionado para participar a sus 23 años y preparar un equipo para los siguientes Juegos, pero las ediciones de Juegos Olímpicos de 1940 y 1944 fueron canceladas por la Segunda Guerra Mundial.

Humberto Mariles era cercano al ex Presidente Manuel Ávila Camacho, quien tenía el gusto por los caballos, practicaba el polo y otros deportes esucestres, de ésta manera solicitó la intervención de Camacho para convencer a Alemán, pero la reunión no alcanzó a darse.

De una manera minuciosa, disciplinada, ordenada, leal y con el honor que forman y caracterizan a un militar, Mariles preparó el equipo mexicano que representaría al país en la gira europea y en Londres, de ésta manera partió y los triunfos vinieron de inmediato.

Llegaron a Roma en dicha gira y se encontró con dos personajes. El primero fue el Embajador Antonio Armendáriz quien era su amigo y éste le comentó que mejor volviera a México puesto que había una orden de aprehensión en su contra, donde se le acusa de desacato a la autoridad y deserción. Mariles, le respondió con una sonrisa que el no regresaría, que el ya estaba allá listo para competir en un altísimo nivel y que de ganar, serían perdonados. En Roma, el equipo de jinetes mexicanos ganaron el “Concorso Ippico Internazionale”, campeonato hípico que solamente los Estados Unidos de Norteamérica había ganado como país del continente americano. La segunda personalidad fue el Papa Pío XII que los recibió tras conquistar el torneo italiano y así, bendecidos por su Santidad partieron hacia la cita olímpica.       

Mariles se destacó desde muy joven en el deporte ecuestre en el Heroico Colegio Militar, un jinete que montaba con gallardía, prestancia y elegancia. En 1940, a los 27 años de edad ganó su primera competencia internacional ecuestre. Innovó en la técnica del salto, cuando lo más común era que el jinete echara el cuerpo para atrás al ejecutar su salto, Mariles lo inclinaba para adelante.

Los Juegos Olímpicos de Londres 1948 se llevaron a cabo del 29 de julio al 14 de agosto. La primera medalla ecuestre mexicana fue de bronce y se presentó el 13 de agosto de 1948 en la Prueba de Tres Días por Equipo, del 10 al 13 de agosto. El oro fue para Estados Unidos y la plata para Suecia. Los mexicanos medallistas fueron el General Brigadier Humberto Mariles Cortés, el Mayor de Caballería Joaquín Solano Chagoya y el Capitán 1/o. de Caballería Raúl Campero Núñez.

El 14 de agosto de 1948 fue histórico para la historia de la delgación olímpica mexicana, era el último día de los Juegos. La agenda del día sólo contemplaba la clausura y las pruebas de salto, individual y por equipos.

En la Prueba de Salto por Equipos compitieron el General Brigadier Humberto Mariles Cortés, el Capitán 1/o. de Caballería Rubén Uriza Castro y el Teniente de Caballería Alberto Valdés Ramos. Alberto Valdés registró 20 puntos negativos, Rubén Uriza 8 y Mariles sólo 6.25 faltas. México obtuvo el oro por equipos al registrar 34.25 unidades, España la plata con 56.5 y la presea de bronce para Inglaterra, con 67 puntos.

El General Mariles ganó también la medalla de oro en la Prueba individual de Salto montado sobre el minimizado, pero inmortal alazán tostado Arete; tal fue el gran trabajo del parralense como líder de los jinetes aztecas que la plata fue para el Capitán 1/o. Rubén Uriza  montando a Hatuey, el bronce se lo llevó el francés Jean-François d’Orgeix sobre su equino “Sucre de Pomme”.

Por primera vez fue entonado el Himno Nacional Mexicano en una ceremonia de premiación en Juegos Olímpicos, de hecho fueron dos entonaciones por la dupla de medallas aúreas.

¿Qué sucedió con el binomio de oro, con el centauro de oro posterior a Londres 1948?

El caballo medallista tuvo qué ser sacrificado en 1952 luego de que al haber sido operado para resaturarle la clavícula, se le suscitó la muerte vegetal motivada por una sobredosis de anestecia.

El General Mariles tuvo un triste accidente de vida al dispararle con su arma a un hombre a la altura de la Fuente de Petróleos -sobre Reforma- tras haber sido insultado y perseguido en su auto convertible desde el Periférico, el otro auto lo encerró, se bajó y forcejearon previamente, mientras tanto arribaban al parecer un par de agentes de policía y testigos. Mariles y el agente de policía llevaron con vida a la Cruz Roja al sujeto que se presume había consumido alcohol y que había insultado al triple medallista olímpico, pero que lastimosamente una semana después falleció; hubieron versiones que fue una falta de calidad en la atención médica, el caso es que el General huyó, pero a los nueve meses se entregó, el 13 de junio de 1965, el día de su cumpleaños, se inició el litigio para posteriormente mantenerse preso durante cinco años por el delito de homicidio simple intencional en la cárcel más fúnebre de aquel tiempo en México: El Palacio de Lecumberri. En julio de 1971 Mariles salió libre y con el apoyo del Presidente Luis Echeverría empezó a trabajar como funcionario en el Consejo Nacional de Turismo.

El 23 noviembre de 1972 Mariles se montó en un avión rumbo a París, el Gobierno Mexicano lo había enviado a la capital francesa para la supuesta compra de una flotilla de caballos, aunque la versión de si hija Virginia es que no les había dicho el motivo de su viaje, los militares hablan poco o nada de temas de trabajo. A su llegada a París Mariles se reunió en un restaurant con el embajador Silvio Zavala y con otra persona de nombre Max Rivera. Al parecer le pusieron “un cuatro” y le sembraron 60 kg. de heroína en dos maletas que le entregaron en su hotel a él y a Rivera en las que supuestamente iba documentación para la adquisición de los caballos, son apresados la noche del 25 de noviembre.

Justo el día de su audiencia y recluído en la lúgubre cárcel de La Santé de París, su abogado Roger Blateau tenías listas las pruebas para probar su inocencia y la injusticia, el 7 de diciembre de 1972 se encontró muerto a Mariles en su celda. Su muerte fue un misterio, el Instituto Médico Legal de París indicó que había fallecido por un edema pulmonar; su familia afirma que fue envenenado porque el General murió después de haber desayunado y antes de comparecer. Sus restos descansan en paz en la Ciudad de México donde fue sepultado.

El General Brigadier Humberto Mariles Cortés fue y es una gloria para el deporte nacional, un hombre sí, atrabancado, de carácter, decidido, frontal y determinado, un genio. Éstas virtudes lo llevaron a lo más alto para escribir en letras doradas el nombre de México, el suyo, el de su alazán y el de sus compañeros y subordinados jinetes. Así lo manifestó el propio Mariles tan pronto obtuvo los éxitos en Londres 1948: “Me siento muy feliz, no tanto por mí mismo sino por mi patria. Sabía que la victoria individual y por equipos estaban hoy en juego”. Así como tales virtudes, aunado a su autenticidad lo llevaron a alcanzar la gloria, en el camino de dicha originalidad se encuentra una gran cantidad de envidias inevitables.

Descanse en paz uno de los mexicanos más grandes en la historia de los Juegos Olímpicos.

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