MG 4418

El duodécimo hombre: Campeones Sub-20 de CONCACAF, ¿y ahora qué?

México ya hizo su parte. Volvió a proclamarse campeón Sub-20 de la CONCACAF, lo hizo de manera invicta y cerró el torneo con apenas un gol recibido. Sin embargo, después de levantar el trofeo en la cancha del Estadio Banorte aparece una pregunta mucho más importante que la celebración del título: ¿y ahora qué?

El futuro luce prometedor, pero el verdadero reto apenas comienza.

La llegada de Andrés Lillini como director de selecciones menores varoniles representó un cambio importante después de uno de los momentos más complicados para el futbol juvenil mexicano. La no clasificación al Mundial Sub-20 de 2023 y a los Juegos Olímpicos de París 2024 obligó a replantear el camino de las categorías inferiores.

MG 3764
Foto: Luis Osornio

El argentino estableció objetivos claros: regresar a la Copa Mundial Sub-20 y volver a los Juegos Olímpicos en su edición de 2028. Para conseguirlo, México tenía que recuperar protagonismo en la región y volver a competir en el Campeonato Sub-20 de la CONCACAF.

Dentro de este marco, es importante recalcar el evidente crecimiento de las selecciones centroamericanas, caribeñas y norteamericanas. En el futbol moderno no hay partidos fáciles. Sin embargo, México disputó este certamen a un nivel altísimo; prueba de ello es haber culminado el torneo de manera invicta y recibiendo únicamente un gol.

El desempeño también evidenció el excelente trabajo de Alex Diego al mando del combinado nacional, además de mostrar que su equipo estuvo un escalón arriba de los demás seleccionados.

Con los boletos en mano, es más sencillo plantear nuevos objetivos.

Esta generación tiene mucha madera. Llámese Henrique Simeone, Cristo Navarrete, Cristian Inda, Santiago Sandoval o Hugo Camberos. Todos ellos dieron un papel extraordinario, pero ¿qué sigue?

MG 4432
Foto: Luis Osornio

Sin demeritar absolutamente nada, este título, de ninguna manera, es el punto culminante del proceso; es apenas la primera señal de que las cosas se están haciendo muy bien. Andrés Lillini ha conseguido formar una base importante y este campeonato valida su proyecto.

En palabras del propio Alex Diego, durante la conferencia de prensa posterior a la conquista del título, lo que sigue para estos jóvenes es regresar a sus clubes y tratar de consolidarse en Primera División. Y ahí aparece el verdadero reto.

Es una realidad que ninguno de ellos goza de una regularidad absoluta en sus respectivos clubes y es ahí donde radica la diferencia, pero también una narrativa que debemos construir con cuidado. No todos tienen el nivel para ser titulares constantemente. De hecho, son escasos los jugadores que realmente tienen la capacidad de destacar y consolidarse en el máximo nivel.

Ser campeón Sub-20 no garantiza una carrera exitosa. Tampoco haber disputado un gran torneo significa que todos estos futbolistas llegarán a la selección absoluta. El proceso de formación exige tiempo, competencia y, sobre todo, decisiones correctas.

Hemos visto muchas generaciones de selecciones con límite de edad perderse. Pasar sin pena ni gloria para después desaparecer completamente del radar. Sin embargo, en esta generación veo algo distinto.

La regla de menores ha traído consigo gratas sorpresas y es innegable su importancia. Si logra mantenerse durante algún tiempo, puede convertirse en una herramienta importante para aumentar la producción de jóvenes en Primera División. No significa que todos ellos terminarán siendo grandes futbolistas, pero si permite que aquellos con mayores virtudes tengan mayores posibilidades de consolidarse.

El objetivo no debería ser llenar una cuota de minutos. Debería ser encontrar, desarrollar y consolidar futbolistas capaces de competir al más alto nivel.

Soy fiel creyente de que muchos de estos jóvenes lo harán. Creo que los clubes pueden centrar mayores esfuerzos en ese rubro y que la selección, como institución, también debe acompañar sus procesos una vez que dejen las categorías juveniles.

Formar a un futbolista no termina cuando deja de jugar con una selección con límite de edad; ahí comienza una de las etapas más importantes de su carrera.

Por eso es indispensable crear las condiciones ideales para su desarrollo y, sobre todo, llevarlos con cautela. No acelerar procesos por la necesidad de encontrar figuras, pero tampoco frenar a los que muestren estar preparados.

México ya consiguió algo que hace unos pocos años parecía lejano: recuperar el protagonismo en una categoría donde históricamente ha sido potencia. Ahora viene lo difícil.

Convertir un campeonato juvenil en una generación de futbolistas.

El Mundial Sub-20 de 2027 será una nueva prueba. Los Juegos Olímpicos, otra. Pero el verdadero reto no será en estas competencias, será en cada entrenamiento, cada convocatoria y cada minuto que estos jóvenes consigan en Primera División.

El bicampeonato de CONCACAF no debe ser el punto de llegada, debe ser el punto de partida.

MG 4350
Foto: Luis Osornio

Porque México ya respondió una pregunta: puede volver a ser campeón de su región. Ahora falta responder la más complicada: ¿Qué hará México con sus campeones?

Total
0
Shares
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts