Hay historias que pesan más por lo que no ha pasado que por lo que sí, y la del goleo en la Liga MX entra justo en esa categoría, porque desde que arrancaron los torneos cortos en 1996, apenas 12 delanteros mexicanos lograron ser campeones de goleo, un dato que explica muchas cosas y que hoy pone en contexto lo que está haciendo Armando González.
Porque sí, la liga se acostumbró a mirar hacia afuera cuando se trata de delanteros, y los números lo confirman; basta ver el dominio reciente de extranjeros como Paulinho, que incluso firmó un tricampeonato, algo que termina por reflejar una tendencia clara: el gol, en México, casi siempre habla otro idioma.
En medio de ese panorama aparece la “Hormiga”, que no solo está compitiendo, sino que está desafiando esa lógica, porque tras haber sido campeón de goleo en el Apertura 2025, hoy vuelve a liderar el Clausura 2026 con 12 tantos, y con eso no solo repite cifras, también se acerca a algo que prácticamente nadie ha logrado.
El objetivo es claro, porque González busca convertirse en el segundo mexicano en firmar un bicampeonato de goleo en torneos cortos, algo que solo consiguió Jared Borgetti entre el Invierno 2000 y el Verano 2001; es decir, han pasado más de dos décadas sin que alguien repita esa hazaña, lo cual no habla bien del desarrollo del delantero nacional.
Y si uno revisa la lista, entiende todavía más la dimensión del reto, porque ahí aparecen nombres pesados como Luis García, Cuauhtémoc Blanco, Omar Bravo, Javier Hernández, Ángel Reyna, Henry Martín o incluso Uriel Antuna, cada uno con su momento, cada uno con su contexto, pero ninguno, salvo Borgetti, pudo sostenerse en la cima de forma consecutiva.
Por eso lo de González empieza a tomar otro color, porque no se trata solo de un torneo bueno, sino de una constancia que lo pone en una conversación mucho más exigente, una donde ya no basta con aparecer, sino que hay que mantenerse.
Ahora, tampoco hay que adelantarse, porque el cierre de torneo suele ser traicionero; los rivales ajustan, las marcas se cierran y es ahí donde se separan los buenos de los realmente determinantes. Además, también hay un factor colectivo que no se puede ignorar, porque Chivas no ha sido un equipo dominante, y sostener ese ritmo sin una estructura sólida siempre es más complicado.
Aun así, lo que está haciendo la “Hormiga” ya tiene mérito propio, porque en una liga donde el gol suele ser territorio extranjero, hoy hay un mexicano marcando la pauta, y no solo eso, sino amenazando con romper una sequía de más de 20 años.