El estratega confirmó que no continuará al frente del Tricolor tras la eliminación ante Inglaterra y respaldó a Rafa Márquez como el hombre indicado para encabezar el siguiente proceso mundialista.
La etapa de Javier Aguirre al frente de la Selección Mexicana llegó a su fin. Luego de la derrota 3-2 frente a Inglaterra en los Octavos de Final de la Copa del Mundo 2026, el estratega confirmó en conferencia de prensa que dirigió su último partido con el Tricolor y dejó el camino libre para que Rafa Márquez encabece el proyecto rumbo al Mundial de 2030.
Visiblemente emocionado, el “Vasco” aseguró que el equipo entregó todo en la cancha y asumió por completo la responsabilidad de la eliminación.

“Si hay una crítica debe ser al entrenador, porque ellos dejaron la piel en el campo. Yo decido quién juega y cómo juega”, señaló Aguirre, quien también agradeció el respaldo de la afición durante todo el torneo.
El técnico reconoció que los errores defensivos fueron determinantes frente a una de las mejores selecciones del mundo. Explicó que el tercer gol de Inglaterra terminó por sentenciar el encuentro, pese al esfuerzo de México por reaccionar incluso cuando los ingleses jugaron con un hombre menos.
A pesar de la eliminación, Aguirre destacó el crecimiento que tuvo el combinado nacional durante su proceso y aseguró que deja una base sólida para el futuro. En ese sentido, mostró plena confianza en Rafa Márquez, quien fue su auxiliar durante el Mundial y ahora tomará el mando de la Selección.
“Hablé con Rafa, está más que capacitado. Hay una gran base, jugadores jóvenes y un grupo unido. Estoy convencido de que le esperan cuatro años muy buenos”, afirmó.

Sobre su futuro, el entrenador dejó abierta la posibilidad de seguir ligado al futbol mexicano, aunque descartó continuar como seleccionador nacional.
“Lo único que sé es que fue mi último partido con la Selección Mexicana y en el Estadio Azteca. Lo demás tendré que pensarlo con calma”, comentó.

Con ello concluye la tercera etapa de Javier Aguirre al frente del Tricolor. El estratega se despidió entre aplausos de la afición y con el reconocimiento de haber devuelto la ilusión a una selección que, aunque volvió a quedarse en los Octavos de Final, mostró una identidad renovada durante el proceso mundialista.