
Los goles cambian carreras. Los Mundiales cambian legados. Hasta hace apenas unos meses, Julián Quiñones era un futbolista que dividía opiniones. Había quienes cuestionaban su llamado al Tricolor por haber nacido en Colombia y quienes señalaban que sus actuaciones con México no justificaban la expectativa. Hoy, esa conversación cambió por completo.
Con dos goles en la fase de grupos y un papel determinante para que México firmara una actuación histórica, Quiñones dejó de ser una apuesta para convertirse en una realidad. Además, hizo historia al convertirse en el primer naturalizado en marcar dos goles con la Selección Mexicana en una misma Copa Mundial.
Pero la pregunta es inevitable: ¿ya es el mejor naturalizado que ha vestido la camiseta de México?
La respuesta depende de qué tan pesado sea el criterio con el que se juzgue.
Si hablamos exclusivamente de impacto en el escenario más importante del fútbol, el Mundial, el argumento de Quiñones es difícil de discutir. Ningún naturalizado había sido tan determinante en una Copa del Mundo para México. Mientras otros dejaron buenas actuaciones o aportaron en eliminatorias y Copa Oro, él ya escribió una página inédita en el torneo que realmente define las carreras. Sin embargo, la historia no empezó con él.
Antonio Naelson Sinha fue durante muchos años el referente absoluto entre los naturalizados. Su talento hizo olvidar su lugar de nacimiento. Fue un mediocampista diferente, creativo, elegante y protagonista durante varios años con la selección. Disputó un Mundial, una Copa Confederaciones memorable y acumuló más de medio centenar de partidos con el Tricolor. Su legado se construyó con continuidad.
También aparece Guillermo Franco, quien jugó dos Mundiales y fue pieza importante en el proceso rumbo a Sudáfrica 2010, aunque nunca pudo marcar en una justa mundialista.
La diferencia es que Quiñones está construyendo un legado distinto. No necesita una década para entrar en la conversación porque el Mundial acelera cualquier debate. Un gol en esta competencia vale mucho más que varios en amistosos o incluso en torneos regionales.
¿Entonces ya superó a Sinha?
Todavía no. Porque un legado también necesita tiempo, constancia y una trayectoria sostenida. Sinha mantuvo un alto nivel durante años con la selección. Quiñones apenas está escribiendo los capítulos más importantes de la suya.
Pero si México consigue avanzar lejos en esta Copa Mundial de la FIFA 2026 y Quiñones mantiene el protagonismo, la discusión podría terminar antes de lo esperado.