El conjunto de Ángel Villacampa marcó una época, no solo para el club, sino para el futbol mexicano femenil. Certamen que disputaron, certamen donde levantaron el título. Todo parecía ir en ascenso pero, la presentación del calendario del torneo, terminó por apagar la fiesta.
En temporada regular, el equipo americanista tendrá dos sedes para sus compromisos en condición de local. La primera de ellas será el Estadio Banorte, recinto donde disputó su partido frente a Cruz Azul y disputará dos más frente a las escuadras de Tigres y Pachuca. La segunda casa de Las Águilas para este Apertura 2026 será el Mini Estadio “El Nido”, lugar que cuenta con un aforo para poco más de 3 mil espectadores y que se ubica en las instalaciones de Coapa.

El futbol femenil y, sobre todo, el Club América, habían dado pasos agigantados hacia una igualdad de condiciones entre el futbol femenino y masculino. Aún con mucho trabajo por delante para lograrlo, América decide dar un paso para atrás.
Si bien los gastos operativos y logísticos de un estadio pueden no ser rentables en casos puntuales, América había demostrado con creces que eso no era así.
Tener como sede al Estadio Banorte podría ser, de cierta forma, inviable, sin embargo, pensé que la estadía del conjunto de Coapa en el Estadio Ciudad de los Deportes era un buen negocio.
Un estadio de menor aforo, naturalmente, era una excelente propuesta para tener mejores entradas. Incluso considero que la ubicación del recinto ayudaría considerablemente en el tema de movilidad.
En este torneo, América ya disputó uno de sus cuatro partidos en El Nido y tuve la oportunidad de asistir a este recinto en aquella ocasión y, desde mi experiencia, estos son los puntos clave.
- Lo bueno
La cercanía del público con la cancha es uno de sus principales atractivos. La vista es excelente desde prácticamente cualquier zona y, para el aficionado americanista, el hecho de asistir a Coapa representa un valor agregado que difícilmente puede encontrarse en otro recinto.

- Lo malo
Es un lugar poco ideal para el espectador. Las butacas son pequeñas e incómodas y una pequeña parte de la grada obstruye la visión en uno de los tiros de esquina. Además, las condiciones climáticas pueden afectar la experiencia, ya que el graderío no cuenta con techumbre.
El acceso también resulta complicado. La estación de transporte público más cercana se encuentra a poco más de un kilómetro y el recinto no cuenta con estacionamiento propio. Quienes acudan en automóvil tendrán que llegar con bastante anticipación para encontrar un lugar en la plaza comercial ubicada frente al club; de lo contrario, será difícil aparcar cerca.
Por último, está el ambiente. La atmósfera no se siente como la de un estadio y, desde mi experiencia, no termina de estar a la altura de lo que significa ver jugar a las actuales campeonas del futbol mexicano.
Creí que la entrada de 17 mil personas en el Estadio Banorte en el partido frente a Cruz Azul haría recapacitar la decisión de enviar a las monarcas de la confederación a jugar en su centro de entrenamiento, pero no fue así.
Un escenario poco digno, tanto para el equipo, como para una afición que comenzaba a hacerse sentir en la grada.

¿Realmente no existe demanda suficiente para llevar al América Femenil a un recinto más grande?