Mithell Trubisky, Bill Streicher:USA Today Sports

Endorfina deportiva: Algunos quarterbacks de la era reciente que llegaron como supuestas luminarias y han quedado en la medianía.

Mitchell Trubisky, Foto: cortesía de Bill Streicher/USA Today Sports

Por: Federico Olvera.

El draft de la NFL es una fábrica de ilusiones, pero también el escenario de los desengaños más costosos de la industria. Cada año, los buscadores de talento creen haber encontrado al próximo mesías de las diagonales. Analizan su brazo, su estatura y su liderazgo en el colegial. Sin embargo, la brecha entre el fútbol universitario y el profesional es un abismo que devora promesas de forma implacable. En la última década, la posición de quarterback ha dejado un rastro de selecciones de primera ronda que pintaban para tocar el cielo y terminaron sumidas en la más gris mediocridad.

El caso más estrepitoso de los últimos años es, sin duda, Zach Wilson. Elegido con la segunda selección global por los New York Jets en 2021, Wilson llegó a la Gran Manzana con la etiqueta de salvador. Tenía la habilidad para lanzar sobre la marcha que emulaba a Patrick Mahomes, pero en el campo profesional se congeló. Su incapacidad para leer las defensas, sumada a una alarmante falta de autocrítica en las conferencias de prensa, destruyó su confianza y la de su equipo. Pasó de ser la cara del futuro de Nueva York a un eterno habitante de la banca, recordado más por sus errores infantiles que por sus destellos de talento.

No podemos olvidar a Mitchell Trubisky, cuyo mayor pecado y condena fue haber sido seleccionado por los Chicago Bears en 2017 antes que Patrick Mahomes y Deshaun Watson. Trubisky tenía atleticismo y una gran actitud, pero carecía de la precisión y el instinto asesino para dominar la liga. Su inconsistencia desesperó a una afición que vio cómo su franquicia hipotecaba el futuro por un jugador que terminó deambulando por la liga como un suplente de lujo. Nunca fue un desastre absoluto, pero la mediocridad de sus números dolió el doble por lo que pudo haber sido.

El misterio más costoso de la década se llama Trey Lance. En 2021, los San Francisco 49ers hipotecaron su futuro entregando tres selecciones de primera ronda para elegirlo en el puesto número tres. Lance era el prototipo del quarterback moderno: fuerte, veloz y con un cañón en el brazo. Sin embargo, entre lesiones inoportunas y una alarmante falta de repeticiones en el colegial, su desarrollo se estancó por completo. Al final, el equipo prefirió regalarlo a Dallas por una selección tardía antes de que pudiera consolidarse, convirtiéndose en uno de los mayores enigmas y fiascos de gestión en la historia reciente. Para éste año llegó a LA Chargers como suplente de Justin Herbert y si sale de Minnesota McCarthy, estarían juntos dos con un destino similar.

Trey Lance Cowboys X NFL
Trey Lance. Foto: X de la NFL.
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