Un estudio publicado ayer en el British Medical Journal (BMJ) reveló que al menos el 25% de los exjugadores de la NFL fallecidos y que su cerebro fue analizado, padecían Encefalopatía Traumática Crónica (CTE) al morir, una enfermedad causada por la acumulación de golpes repetitivos en la cabeza. La patología provocala acumulación anormal de proteína Tau, destruyendo neuronas y generando demencia, fuertes migrañas, insomnios, irritabilidad con casos documentados que los llevaron al suicidio como el caso de figuras como Mike Webster, Junior Seau, Aaron Hernandez y Marshawn Kneeland.
En el estudio específico publicado por el British Medical Journal, los investigadores analizaron a un grupo de 878 ex jugadores de la NFL que fallecieron entre 2016 y 2021. De éste universo total de fallecidos, las familias de 235 jugadores decidieron donar directamente sus cerebros para ser examinados en el laboratorio. Al realizar las autopsias de esos tejidos, se confirmó que 215 de ellos (el 91.4%) padecían de Encefalopatía Traumática Crónica (CTE).
El Diagnóstico de la CTE
Actualmente, la CTE sólo puede diagnosticarse de forma definitiva postmortem. Esto significa que no existe un examen definitivo en vida para confirmarla, debido a las siguientes razones de su procedimiento:
Avances en investigación: El reto de los científicos es diagnoticarlo en vida. Aunque se están desarrollando prototipos experimentales de biomarcadores en sangre y tomografías por emisión de positrones (PET) para rastrear la proteína Tau en seres vivos, ninguna de estas pruebas tiene todavía la aprobación médica oficial para dar un diagnóstico certero en pacientes vivos.
Análisis de tejido cerebral: Un patólogo debe diseccionar y analizar directamente secciones del cerebro bajo el microscopio tras el fallecimiento del paciente.
Identificación de proteína Tau: El diagnóstico se confirma únicamente al detectar depósitos específicos y patrones anormales de acumulación de la proteína Tau en los surcos profundos de la corteza cerebral.
Evaluación clínica en vida: Mientras el atleta está vivo, los médicos sólo pueden realizar un diagnóstico presuntivo o “de sospecha” basándose en síntomas clínicos conductuales, cognitivos y motores (como pérdida de memoria, cambios drásticos de humor, depresión o demencia).