Booby Moore alza la Copa de la FIFA

La gloria de Wembley y la sombra del gol inexistente en la final de Inglaterra ´66

El capitán Bobby Moore alza la Copa Mundial de la FIFA, el único título de Inglaterra en su historia.

En una tarde que pasó a la eternidad por su dramatismo y controversia, Inglaterra se proclamó campeona del mundo al vencer 4-2 a Alemania Federal en la gran final de la Copa Mundial de la FIFA 1966TM. El histórico encuentro tuvo lugar el sábado 30 de julio de 1966 sobre el césped del mítico Estadio de Wembley, en Londres, ante la mirada expectante de todo el planeta fútbol.

Inglaterra de 1966, 1 4 1 3 2, Alf Ramsey
Imagen: Federico Olvera

La catedral del fútbol lució sus mejores galas con una asistencia oficial de 93,000 espectadores, quienes crearon una atmósfera eléctrica desde el pitazo inicial. La tensión se rompió temprano, a los 12 minutos, Sigfried Held envió un centro al corazón del área desde pasillo izquierdo a la altura del último cuarto, se vino un despeje con la testa de Ray Wilson que quedó corto y que permitió que Helmut Haller venciera a Gordon Banks con un derechazo cruzado y raso para el 0-1.

Sin embargo, la respuesta local fue inmediata: al minuto 18, Bobby Moore cobró un tiro libre desde pasillo izquierdo a la altura también del último cuarto, uno preciso que Geoff Hurst conectó de cabeza, increíblemente lo habían dejado solo a la altura del límite del área de meta, giró el cuello con maestría para poner el empate. El resto de la primera parte fue testigo de un par de disparos peligrosos de Alemania que el arquero Gordon Banks contuvo de manera espectacular.

La segunda mitad

El desarrollo del juego fue un intercambio de golpes tácticos y fallos electrizantes. Inglaterra pudo adelantarse antes si no fuera por las intervenciones del arquero Hans Tilkowski, mientras que del otro lado, Banks salvó un remate a quemarropa de Lothar Emmerich. No fue sino hasta el minuto 78 cuando Martin Peters aprovechó un rebote tras un disparo bloqueado de Hurst para marcar el 2-1 que parecía definitivo. La jugada nació de un tiro de esquina que ejecutó Alan Ball, el cobro fue bien largo hasta el límite del sector izquierdo del área penal, ahí Hurst controló, disparó, pero un alemán colocado en el corazón del área desvió la pelota que cayó en el limítrofe del área de meta donde se encontraba Peters quien fusiló al arquero alemán.

Pero Alemania, fiel a su historia, no se rindió; en el minuto 89, se vino un tiro libre directo en el último cuarto de cancha, en pasillo central, cargado un poco al pasillo izquierdo, Lothar Emmerich sacó un disparo de zurda raso que lo interceptó Siegfried Held, controló y sacó otro zurdazo que pareciera rebotó en la mano, no señalada, quizá, incluso en la espalda del alemán Karl-Heinz Schnellinger, la pelota salió en dirección del vértice del área de meta, donde Wolfgang Weber se barrió para empujar el balón al fondo de la red forzando la prórroga.

Los tiempos extra

El tiempo extra trajo consigo la jugada más debatida de la historia: al minuto 101, Hurst disparó, el balón impactó en el travesaño y picó sobre la línea de cal (o ligeramente fuera) antes de ser despejado. Tras una tensa consulta entre el árbitro suizo Gottfried Dienst y el juez de línea soviético Tofiq Bahramov, se validó el “gol fantasma” más famoso, poniendo el 3-2 ante las airadas protestas germanas. La jugada nació en una pelota que Stiles, ubicado en el círculo central del medio campo, lanzó un pase profundo hacia la banda derecha done Alan Ball superó en velocidad al defensor alemán Karl-Heinz Schnellinger y cerca de la línea de fondo, mandó el centro al corazón del área donde Geoff Hurst controló, giró y disparó; el balón pegó en el travesaño, picó sobre la línea y fue despejado, convirtiéndose en el gol más polémico de la historia de los Mundiales.

El gol fantasma
Gol fantasma

Con una Alemania volcada al ataque y el público ya invadiendo el campo pensando que el tiempo había acabado, Hurst completó su triplete al 120′ con un potente zurdazo al ángulo para sellar el 4-2 final, previo a un juego directo que controló, aceleró, se perfiló y la colgó del ángulo superior izquierdo.

Reacciones finales

Tras el partido, el seleccionador inglés Alf Ramsey destacó la fortaleza mental de sus dirigidos, mientras que en el bando alemán, el capitán Uwe Seeler expresó su frustración de manera caballerosa en la zona mixta: “Sabíamos que Inglaterra era fuerte, pero perder así, con un gol que nadie vio entrar, es difícil de digerir”. Años después, incluso el propio Hurst admitió que nunca estuvo seguro de si el balón cruzó la línea.

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