La participación de la Selección Mexicana en la Copa Mundial de Fútbol de 1986 quedó marcada como la más sólida en su historia dentro de un Mundial. En su segunda experiencia como anfitrión, tras tomar la sede que originalmente correspondía a Colombia, el equipo dirigido por Bora Milutinović logró conjuntar carácter y momentos de alto nivel futbolístico.

El cuadro mexicano avanzó como líder del Grupo B tras vencer a Bélgica, empatar con Paraguay y derrotar a Irak; en esta Copa del Mundo, el combinado tricolor tenía figuras como Hugo Sánchez, Tomás Boy y Fernando Quirarte, quienes encabezaron a un equipo equilibrado, respaldado por resultados positivos en partidos amistosos previos al torneo.
En los octavos de final, México superó con autoridad a Bulgaria en el Estadio Azteca, en ese encuentro dejó una de las postales más recordadas en la historia de los Mundiales: el gol de media tijera de Manuel Negrete, considerado entre los mejores del torneo.

El punto más alto llegó en los cuartos de final ante Alemania. En un partido cerrado disputado en Monterrey, México resistió hasta los tiempos extra, pero la definición en penales resultó adversa, ya que la eliminación dejó una sensación ambigua: por un lado, el logro histórico de alcanzar dicha instancia; por otro, la oportunidad perdida de avanzar a semifinales jugando en casa.
México finalizó en sexto lugar, su mejor registro en Copas del Mundo; más allá del resultado, el torneo consolidó a esa generación como una referencia obligada, en un contexto marcado por la recuperación del país tras el sismo de 1985 y la presión de organizar un evento global.
Rivales en México 86 como jugadores y volverán a serlo en la inauguración de la Copa del Mundo de 2026 como entrenadores.
— Rodolfo Landeros 🇲🇽 (@RodolfoLanderos) December 5, 2025
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