Sin duda, el próximo Mundial traerá más de una sorpresa, pero lo que más está dando de qué hablar no es el nivel de las selecciones, sino las drásticas medidas que la FIFA planea implementar para controlar la disciplina dentro del terreno de juego.
El máximo organismo del fútbol mundial está dispuesto a poner mano dura y ha puesto en la mira actitudes que, hasta hoy, eran el pan de cada día entre los futbolistas profesionales. El objetivo es claro: frenar en seco las polémicas y cortar de raíz las faltas de respeto.
Tarjetas rojas por acciones insospechadas La frustración y la calentura de los partidos ya no podrán expresarse libremente. Las nuevas instrucciones apuntan a castigar severamente los desplantes de los jugadores, dándole un poder sin precedentes a los colegiados para mantener el orden.
Las dos reglas específicas que amenazan con cambiar la dinámica de los partidos son:
- Prohibido cubrirse la boca: Se espera que la FIFA instruya a los árbitros para mostrar tarjeta roja directa a aquellos jugadores que se tapen la boca al encararse o entrar en confrontación con un oponente. ¡Adiós a los insultos ocultos para evadir las cámaras!
- Castigo por abandonar la cancha: Si un futbolista, en un arranque de furia, decide salir del terreno de juego como forma de protesta ante una decisión arbitral, también se irá a las regaderas con una expulsión inmediata.
El árbitro tendrá la última palabra De acuerdo con información revelada por medios como The Athletic, la responsabilidad final recaerá en el criterio del silbante. El árbitro deberá considerar todas las circunstancias y el contexto de la jugada antes de sacar el cartón rojo, pues la FIFA busca que esta norma actúe más como un elemento disuasorio que como una cacería de brujas.
Por el momento, estas estrictas reglas serán exclusivas de la Copa del Mundo y no verán acción en ninguna otra competición. La mesa está servida, y los seleccionados tendrán que pensar dos veces antes de engancharse en discusiones o hacer berrinches en la máxima justa mundialista.