México derrotó 3-2 a Brasil en un partido de leyendas disputado en el Estadio Banorte, en un encuentro que superó el carácter amistoso para convertirse en una celebración del futbol.

Desde el inicio, el ritmo fue alto, ya que Brasil abrió el marcador con una jugada que combinó la técnica de Ronaldinho y la contundencia de Adriano, aunque México respondió rápidamente. Luis Hernández empató tras una definición precisa que levantó al público. Sin embargo, Kaká volvió a poner en ventaja al conjunto brasileño antes del descanso, dejando el marcador 2-2 tras un cabezazo de Oribe Peralta, haciendo homenaje al cabezazo de Londres 2012.

Para la segunda mitad, el equipo mexicano tomó el control del partido, debido a que la circulación del balón y la experiencia de jugadores como Rafael Márquez marcaron diferencia ante un Brasil que comenzó a perder intensidad. Las ovaciones no se hicieron esperar, especialmente cuando figuras como Ronaldinho y el propio Márquez abandonaron el campo entre aplausos.

El momento decisivo llegó al minuto 62, cuando Oribe Peralta firmó su doblete con una definición de sombrerito que selló la remontada mexicana. A partir de ahí, México manejó el partido con mayor orden, limitando los intentos de un rival que ya no logró recuperar el ritmo.
Más allá del resultado, el encuentro dejó postales memorables, como el gesto técnico de Cuauhtémoc Blanco y la conexión constante entre jugadores y afición. Al final, ambos equipos se reunieron en el centro del campo para agradecer a los asistentes.
