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El duodécimo hombre: La vuelta necesaria al Estadio Banorte

Los rumores toman cada vez más fuerza: México volvería a jugar una Copa Oro en territorio mexicano por primera vez desde el año 2003 y que mejor que hacerlo después de la fiebre mundialista.

La Federación Mexicana de Futbol planea ser coanfitriona de la Copa Oro 2027 junto a Estados Unidos. No sería la primera vez que esto sucede; en la edición de 2003, México compartió sede con el país de las barras y las estrellas, donde México firmó una gran actuación y se coronó campeón del certamen ante Brasil frente a más de 80 mil espectadores en el Estadio Azteca. 

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Foto: Mexsport

La modernización de las infraestructuras del Estadio Banorte, Estadio Akron y Estadio BBVA, servirá para albergar una nueva Copa Oro de la CONCACAF tras 24 años de espera, sin embargo, las obras de los estadios son apenas una pequeña parte de la ecuación. La otra, quizá la más importante, está en las tribunas.

Después de un tiempo considerable, puedo percibir cierta conjunción entre equipo y afición. La hinchada mexicana tuvo una excelente respuesta a los partidos del combinado nacional durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, no solo en el Estadio Banorte, sino en los Fan Festival de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, en las pantallas instaladas en las diferentes ciudades por iniciativas del gobierno, en la serie de festejos en distintos puntos del país y un largo etcétera.

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Foto: Selección Nacional de México

Este momento dulce, sin duda, ayudará a que la Selección Mexicana dispute, con mayor frecuencia, partidos en territorio mexicano. Plazas existen; unas excelentes y otras que carecen de ciertos elementos pero podrían albergar algún encuentro sin ningún inconveniente.

Hablando estrictamente de los estadios, me parece que la Copa Oro sería una gran oportunidad para quienes no tuvieron la posibilidad de adquirir un boleto para un partido de la justa mundialista. Naturalmente, los costos de las entradas serían significativamente más asequibles. Esto permitiría que miles de aficionados que no pudieron costear un boleto para la Copa Mundial volvieran a tener la posibilidad de ver a la Selección Mexicana en un torneo oficial. Una Copa Oro representaría, en cierta medida, esa segunda oportunidad. Esto provocaría que ese sector de la afición que más me fascina estuviera presente en el graderío: la popular.

Esas personas que alientan y que dan el tono pintoresco que, por naturaleza, el futbol exige. Esas personas con las que me identifico. Esas personas que hacen vibrar la grada. Si el Banorte fue un hervidero en la justa de verano, en la Copa Oro lo sería en mayor medida.

La Selección Mexicana necesita jugar con más frecuencia, no solo en el Estadio Banorte, sino en los diferentes recintos del país. Se dió un paso importante en el Mundial y, de hacer esto, la afición estará mucho más conectada y seguramente responderá en el estadio. El vínculo entre tribuna y equipo se reconstruiría. 

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Foto: Selección Nacional de México

La reconciliación entre aficionados y equipo va por excelente camino. La clave es dosificar la cantidad de encuentros que se disputan en los Estados Unidos. Entiendo que es más que válido llevar algunos encuentros para los mexicanos que viven en el país vecino. Ciertamente, esta iniciativa me encanta, pero hay una consigna pendiente que es devolverle partidos internacionales al pueblo de México; hace tiempo los merecen y, sin duda, demostraron contundentemente que son una gran afición.

Después del Mundial, el reto no es llenar estadios, es volver hacer sentir a la Selección Mexicana como un equipo de casa.

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