El Vuelo del Adiós: América Despierta y Despide al ‘Maguito’

El Estadio Ciudad de los Deportes se vistió hoy de nostalgia y urgencia. No era un sábado cualquiera para el Club América; el aire pesaba diferente. En la cancha, la obligación de ganar tras un inicio de torneo famélico; en la tribuna y los pasillos, el murmullo incesante de un adiós que duele: la despedida de Álvaro Fidalgo.

Entre la turbulencia mediática de una semana marcada por las salidas confirmadas (incluida la sorpresiva baja de Allan Saint-Maximin), las Águilas saltaron al campo con una misión doble: romper la sequía de goles y regalarle una última victoria al «Maguito» antes de su partida al Betis.

El partido comenzó tenso, con ese nerviosismo típico de quien no encuentra el arco. Necaxa, ordenado, intentaba jugar con la desesperación azulcrema. Pero la historia cambió gracias a Brian Rodríguez.

Corría el minuto 36 cuando el uruguayo, quien se cargó el equipo al hombro, decidió que ya era suficiente. Tomó el balón, encaró y, desde fuera del área, soltó un derechazo inatajable que se coló en el ángulo de Ezequiel Unsain. ¡Golazo! El grito de gol no fue solo de alegría, fue un desahogo brutal. América anotaba su primer gol del Clausura 2026 tras más de 300 minutos de ayuno.

Apenas tres minutos después, con el Necaxa todavía aturdido, América olió sangre. Otra vez Brian Rodríguez, convertido en el MVP de la tarde, desbordó con veneno por la banda izquierda y sirvió un pase retrasado quirúrgico. Ahí apareció el chileno Víctor Dávila, quien de zurda y con frialdad, cruzó el disparo para poner el 2-0.

En un parpadeo, el América liquidó los fantasmas de la falta de gol. Para colmo de males para los Rayos, antes del descanso, Kevin Gutiérrez se fue expulsado por doble amarilla, dejando a la visita con diez hombres y el partido prácticamente sentenciado.

El segundo tiempo fue un monólogo de gestión. Jardine, consciente de la ventaja numérica y el marcador, movió sus piezas. Lo más destacado fue el regreso de Henry Martín al minuto 58 tras su lesión. El capitán casi firma el gol del año con una chilena espectacular que se estrelló dramáticamente en el travesaño, levantando a la gente de sus asientos. Hubiera sido el broche de oro.

El silbatazo final decretó la primera victoria del América en el torneo, sumando sus primeros tres puntos vitales para escalar posiciones. Sin embargo, las cámaras no se fueron con los goleadores, sino con la figura ausente en el campo pero presente en el corazón: Álvaro Fidalgo.

La confirmación de su salida al fútbol español, sumada a la baja de Saint-Maximin, deja un hueco enorme en el mediocampo y en lo mediático. Hoy, América ganó y gustó, recuperó la memoria futbolística y defendió su casa, pero la sensación final es de melancolía.

Se rompió la sequía, pero se rompió también una sociedad exitosa. El «Maguito» vuela a Europa, y el América, entre goles y despedidas, inicia hoy, oficialmente, su verdadera campaña en este 2026.

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